Se trataba de una villa originalmente pintada en blanco y marrón. Los clientes decidieron renovar su imagen y darle un nuevo aspecto en tonos azules. Las fachadas presentaban un deterioro característico de la zona costera, con daños provocados por la salinidad y desgaste en las maderas.
La villa renovó por completo su estética, ofreciendo un aspecto moderno y atractivo en azul. La fachada quedó protegida frente a las inclemencias costeras y los clientes quedaron muy satisfechos, tanto con el resultado exterior como con la intervención en el interior.