Se trataba de dos edificios contiguos en Biarritz, con las fachadas en un estado bastante deteriorado. Las maderas y contraventanas presentaban un desgaste considerable debido a la falta de mantenimiento y a la exposición a la intemperie.
Los edificios recuperaron su estética y valor, con fachadas protegidas y renovadas para resistir durante años frente a las inclemencias del clima.