En Biarritz, Rue Jeanne D’Arc, una casa típica vasca situada cerca del mar presentaba desgaste en fachada y en elementos de madera y zinc: fisuras en paramentos, contraventanas deterioradas y canalones con suciedad acumulada. Este tipo de viviendas requieren trabajos de conservación periódicos para mantener su estética tradicional y proteger la estructura frente a la humedad.
La vivienda recuperó la estética original de casa vasca, con un acabado cuidado y una protección duradera frente al ambiente marino. Gracias a este mantenimiento, el inmueble presenta un estado de conservación óptimo y los propietarios mantienen así su valor patrimonial y su belleza tradicional.