Un recuerdo especial
En esta obra viví uno de los momentos más significativos de mi carrera profesional: conocer a la señora Pilar Azpiroz, vecina del primer piso, originaria de Navarra. La conocí con 97 años y mantuvimos un trato personal lleno de cariño y respeto mutuo.
Pilar fue una persona entrañable, que dejó una huella imborrable tanto en mí como en todo el equipo, pues siempre he compartido su recuerdo con ellos.
Falleció a los 101 años, pero su memoria sigue presente y la considero, sin duda, uno de los regalos más bonitos que me ha dado esta profesión.